La industria de la seguridad es enorme, y en ella, como en todo, se distinguen diferentes tipos y clases de empresas, y de servicios. Por ejemplo, se tiene la Seguridad Pirata, que es básicamente la que ofrecen empresas que no están registradas y que andan, como su nombre lo indica, pirateando, y lo que hacen es venderle a pequeñas empresas o negocios que de una u otra forma no les preocupa mucho el aspecto de la facturación.

Se conocen casos de empresas que hoy son respetables y que comenzaron hace 20 años siendo empresas piratas. Su presencia, antes, era más común, porque el mercado comenzó creciendo así, con empresas legalmente constituidas, pero que no cumplían con las regulaciones, ni otorgaban las prestaciones de ley a sus empleados.

En el mercado de guardias también podemos identificar 4 ó 5 grandes segmentos, por ejemplo tenemos los macroservicios, o los macroclientes, que son los que contratan cientos, o miles, de guardias, sobre todo son contratos corporativos o de gobierno, como en el sector salud. En esos contratos, tristemente, lo que les interesa es el precio, y no les preocupa mucho la calidad.

Entonces las empresas, aunque están registradas, pueden llegar a tener muy mala calidad en sus servicios porque están presionadas en el aspecto de los costos. A éstas empresas, en ocasiones, les llamamos Seguridad Simulada, porque tienen todos los registros, pero no cumplen nada de lo que ofrecen. Esta podría ser llamada también Seguridad a Granel.

Después tenemos la Seguridad Patito, que son las empresas que sí están registradas, pero lo hacen bajo las más mínimas condiciones para cumplir con el requisito, y así, en lugar de registrar a sus mil elementos, registran sólo a 20. Son empresas que sí tienen todos los registros, pero con datos maquillados de tal forma que apenas cumplen con lo elemental. Digamos que son legales, pero no son leales, y están buscando medrar, ya sea con el salario del guardia, o con los impuestos, o las obligaciones fiscales.

También está el caso de lo que podríamos llamar Seguridad Disfrazada. Muchas empresas tienen a su propio personal de seguridad, y muchas llegan a tener cuerpos de seguridad con mucho soporte y estructura, equipos y hasta armas, y no están sujetas a ningún registro, desde el punto de vista del control de empresas de seguridad, porque en estricto sentido no lo son.

También aparece en el mercado lo que viene a ser los Vigilantes Informales, que de alguna manera siempre han existido. La seguridad privada informal es diferente a la pirata, la informal es aquella donde, por ejemplo, en alguna calle quieren controlar la entrada o vigilar el movimiento, y contratan al jardinero del vecino, le ponen una casetita y se pone a hacer su labor de vigilancia, que nadie controla.

En otros países terminaron por reconocer este tipo de servicio y llegaron a ser considerados algo así como “vigilantes independientes”, que eran para pequeños lugares donde la propia gente se organizaba para contar con su propia seguridad. Y los toleraron hasta que, de repente, se convirtieron en un problema muy grande.

La Seguridad Oculta o Seguridad Negra es aquella donde las organizaciones enmascaran la función de seguridad con otros nombres, por ejemplo, algunas empresas no le llaman guardia de seguridad, sino controlador de accesos. Le llaman con otro nombre, pero sigue siendo seguridad privada.

Para finalizar tenemos la Seguridad Privada Usurpadora, que no es otra más que la policía auxiliar y la bancaria. Por ejemplo, está la famosa policía facultativa en los municipios, que distrae elementos de la policía para rentarlos a los fraccionamientos. Algunos municipios encontraron que era una forma sencilla de hacer dinero, y entonces ahora muchos lo hacen.

Eso es ilegal, pero se está convirtiendo en una tendencia que está afectando a la policía auxiliar y a la bancaria. Eso es una perversión del sistema, donde el gobierno deja de ser garante de la seguridad y se convierte en comerciante de la seguridad.