La Asociación Nacional denuncia la falta de medios para hacer frente a las agresiones

En Jerez, un profesional tuvo que reducir a un paciente de Psiquiatría con un colchón

La Asociación Nacional de Vigilantes de Seguridad Privada denunció ayer que “los hospitales de la provincia están todos con una dotación de vigilantes escasa, y la mayoría está con una dotación de autoprotección casi nula”. El presidente del colectivo, Juan Gómez, alertó de que “hay agresiones día sí, día no y el de en medio también”.

“Hace ocho meses denunciábamos la falta de medios para los vigilantes y resulta que seguimos igual. Los vigilantes sólo tienen sus grilletes y su defensa de 50 centímetros. Las agresiones continúan y aumentan además porque no podemos defendernos”, remarcó el presidente.

“Si vas al hospital como usuario, ¿cómo te puede proteger un vigilante si él mismo no está protegido? ¿Cómo un vigilante en Jerez puede subir a la planta de Psiquiatría con un colchón para reducir a una persona? Esto ocurre aquí”, denunció Gómez.

La asociación defiende que la plantilla de vigilancia privada debe estar acorde con las características del centro y la población que atiende. Sólo un dato, según el colectivo en el hospital de Jerez hay 4 vigilantes por turno, “hasta 5 sería insuficiente”.

Además, la entidad puso énfasis en que “los protocolos los suele diseñar la gerencia, los clientes de las empresas, y con todo mi respeto, estos profesionales serán muy buenos en el tema de gestión sanitaria pero de seguridad probablemente sepan muy poco. ¿Es normal que el Punta de Europa de Algeciras tenga 2 vigilantes en turno de noche? Pues es lo que hay”, subrayó el presidente del colectivo.

Gómez informó de que se han reunido con directores de las Consejerías de Justicia y de Salud, y lamentó la respuesta que tuvo el colectivo: “A la directora de Salud le presentamos un informe con los datos de un hospital de la provincia con la relación de todas las incidencias de 2017 y de 2018 hasta abril. Esta señora después de ver que eran varias páginas de incidencias, dijo que eran casos puntuales”.

“Estos casos no existirían en su mayoría si se le obligara a las empresas que prestan sus servicios de vigilancia en sus hospitales a dotar de medios adecuados al personal”, remarcó Gómez.

Asimismo, el presidente de la asociación apuesta por endurecer las penas por agresión, puesto que considera que “sale muy barato pegar a uno de nuestros profesionales”. “Hay una grave falta de respeto hacia nuestro colectivo y se debe en parte a no tener un respaldo jurídico. Ya hemos expuesto en Interior que dotar a los vigilantes de protección jurídica. No podemos permitir que una agresión salga prácticamente gratis, sólo cuesta 120 euros. Nos vemos desprotegidos”, remarcó el representante del colectivo.

“Hace una semana le han roto la nariz a un vigilante en el hospital de Jerez, hay compañeros que están de baja desde hace seis meses con una rodilla destrozada, y hace una quincena un compañero falleció en Canarias por complicaciones tras un golpe en un centro de menores”, detalló Gómez. Son las agresiones que trascienden, porque el colectivo lamentó que “muchas se callan, no se denuncian, quizás por miedo a perder su puesto”.

Desde la Asociación pusieron en valor la rápida actuación de este personal en los centros que atienden. Así, recordaron que en 2016 hubo un grave incendio en el hospital de Jerez, “y las primeras personas que actuaron fueron los vigilantes del centro. Somos los primeros porque estamos siempre”.

“El ambiente entre los compañeros es de malestar. Cuando te pones el uniforme para ir a trabajar no sabes qué te vas a encontrar”, subrayó el presidente. “Un profesional de la seguridad para un hospital además de las esposas y la defensa, necesita unos guantes anticortes, un chaleco antipinchazos, un escudo especial para este trabajo y un casco. No queremos agredir, sino protegernos”, remarcó Gómez.

La asociación lleva contabilizadas más de una docena de agresiones “como mínimo” en el hospital de Jerez. Ante esto, reclamaron que “no queremos ser agentes de la autoridad, pero sí queremos estar protegidos”. Exigen a la Administración que “obliguen a las empresas, cuando van a concurso para una licitación, que doten a los vigilantes de todas las medidas de autoprotección adecuadas, especialmente en los hospitales y centros de salud”.

“Necesitamos protección jurídica y que el vigilante que se ponga el uniforme se sienta protegido y que la persona que le pueda agredir no se salga de rositas. A veces vamos a actuaciones, como partidos de fútbol de alto riesgo, con ‘tirachinas'”, denunció Gómez.